En Carmelo, Uruguay también tiene su Ruta del Vino

Del otro lado del "charco", en la tierra del Tannat, un grupo de bodegas también ofrecen un recorrido que no tiene desperdicio.

Es verdad que al hablar de regiones vitivinícolas de Latinoamérica saltan recurrentemente nombres como Mendoza, San Juan, Salta, Casablanca, Maipo, pero la República Oriental de Uruguay tambien tiene un lugar tradicional de bodegas, en Colonia Sacramento, su nombre: Carmelo.

La Ruta del Vino de Carmelo surgió no hace mucho, hace exactamente un año, bajo la iniciativa de un grupo de bodegas de la zona. Entre ellas, Bodega El Legado, Zubizarreta, Finca Campotinto, Cordano y  Familia Irurtia.

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Este circuito tiene una particularidad que lo hace casí unico y diferente a otras rutas del vino es que mediante un transporte en común los enoturistas pueden ser trasladados, mediante el pago de un canon, desde y hacia su hotel en Colonia coordinando las visitas para realizar inclusive las degustaciones que cada casa vinícola propone.

El tour tiene una duración aproximada de tres horas  y se ofrecen dos opciones: La primera contempla un circuito por las  bodegas Zubizarreta e Irurtia y propone la visita a la Calera de las Huérfanas, en tanto que la segunda opción  recorre Bodega El Legado, Cordano y Finca Campotinto.

Hay un factor que hace única a la propuesta turéstica, y es el carácter familiar de los establecimientos vitivinícolas, en muchos casos atendidos por los propios dueños.

Según explica el portal El Observador, de Uruguay, cada establecimiento tiene su encanto:  "En Cordano vale la pena conocer el antiguo almacén de campaña, donde es posible volver a sabores autóctonos. El Legado es una bodega boutique con alto cuidado de los detalles. En Campo Tinto funciona un restaurante de primer nivel. Lo atractivo está en conocer a esta gente abierta, a la que le apasiona lo que hace, a la que se nota que lo lleva en la sangre. Y entre copa y copa, percibir el alma de una familia detrás del esfuerzo que lleva cada botella".

 

 

El Tannat, tan uruguayo como el que más

Uva rara si las hay, las bodegas uruguayas han logrado premios mundiales a partir de la elaboración de vinos con base al tannat que, con cortes de uvas más suaves como el merlot, adquieren un sabor único, inclusive mejor que en las campiñas francesas, desde donde llegó a finales del siglo XIX hasta estas tierras, asegura el portal oficial de promoción del vino uruguayo, Welcomeuruguay.com

Españoles, alemanes, italianos, suizos y franceses a mediados del siglo XIX introdujeron las cepas que darían origen a los primeros vinos uruguayos.

Las cepas eran de Francia (tannat y folle noir) y llegaron por medio de los primeros enólogos que tuvo el país: Harriague y Vidiella. Harriague fue quien plantó el primer viñedo de tannat en la ciudad de Salto. Tras 130 años de adaptación, las vides tannat son las típicas de Uruguay. La tannat es la variedad de uva que mejor se adapta al suelo y clima uruguayo y por esto mismo es que se la considera la cepa protagonista de toda bodega uruguaya.

Ideal para acompañar cualquier mesa, el tannat, con todo su cuerpo y violácea alma, es el mejor vino para degustar la gran parrilla uruguaya, conocida como una de las más completas y sabrosas.

Hoy, también podemos afirmar que existe una cepa que, con el correr del tiempo, pasó a ser sinónimo del sentir uruguayo.

 

 

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