Platos de verano para disfrutar con El Enemigo

Alejandro Vigil presentó en su restaurante de Chachingo la nueva carta de Casa El Enemigo. Comidas caseras y "amigables" dice su chef.

 La propuesta de Santiago Mestre -a cargo de la cocina- es un menú simple que  rompe con la estructura pretenciosa de los platos gourmet. Para Mestre  los Vinos El Enemigo, “no necesitan una cocina sofisticada, por el contrario pueden disfrutarse con comidas caseras y amigables”.

En una típica noche fresca de Chachingo, en el salón vidriado que identifica al restaurante de Alejandro Vigil, largaron las novedades de la carta con una picada. Enseguida pudimos degustar diferentes tipos de panes con paté y pasta de aceitunas, ensaladas criollas o de legumbres. Luego, un gazpacho andaluz invita a jugar con los sabores. La idea es que cada uno personalice su gazpacho combinando especias y condimentos como menta, limón, jengibre, pimientos, pepinos o pimientas. El vino para maridar es  El Enemigo Sauvingon Blanc.

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 “Me gusta trabajar cuerpo a cuerpo con el comensal” comenta Santiago Mestre para referenciar un estilo cálido de compartir la gastronomía. “Tendremos productos asados a la parrilla y chapa que estarán en diferentes puntos  de los jardines, para que el visitante se acerque y disfrute la experiencia gastronómica desde el inicio”. El segundo plato que propone la nueva carta proviene de esta concepción: berenjenas asadas con tomates a la chapa, burrata y aceite de oliva con albaca, cocina netamente mediterránea que va de maravillas con el Gran Enemigo de Agrelo.

Finalmente, el plato principal se presenta en tres opciones: ojo de bife con verduras asadas, trucha grillada con ensalada de la huerta o lasaña sin masa con salsa fileto “enemiga”. Todos platos que  maridan con El Gran Enemigo de Gualtallary, un vino que tiene 85 % Cabernet Franc y 15% Malbec, proveniente de los calcáreos suelos de Tupungato. Su estructura y cuerpo realzan los sabores intensos.

A la hora de los dulces nos tentamos con una macedonia de fruta macerada con jalea de membrillo, acompañada de una piña tibia al vino blanco y azúcar negra. Este postre juega con las temperaturas para realzar los sabores.

Casa Vigil como siempre vanguardista, ofrece una manera distinta de vivir la gastronomía dentro de la bodega. Sin demasiados artilugios, con lo esencial: buenos vinos, agradable compañía y rica comida.

 

 

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