Pinot Noir: la cepa elegante que conquista la Argentina

El pasado 18 de agosto celebró en todo el mundo el Día del Pinot Noir, la más elegante de las tintas. Foto: Los Andes
El pasado 18 de agosto celebró en todo el mundo el Día del Pinot Noir, la más elegante de las tintas. Foto: Los Andes

Desde el interminable sol salteño, a la frescura patagónica, o desde la tradición mendocina a la innovación costera, repasamos algunos de los lugares del país a los que se ha adaptado la cepa francesa.

La más elegante de las tintas. Así se define en el mundo del vino al Pinot Noir, que el pasado 18 de agosto celebró en todo el mundo su día. Se trata de una cepa de origen francés, más precisamente de la Borgoña. Pero su versatilidad la ha llevado a recorrer su propio país, convirtiéndose en la base de los champagnes más distinguidos, y todo el mundo, por supuesto, Argentina no es excepción. A lo largo y ancho de las regiones vitivinícolas del país es posible encontrar hectáreas plantadas con este varietal que se traducen en grandes vinos.

Según los últimos datos brindados por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), el Pinot Noir está presente en casi todas las provincias del país, con 1.996 hectáreas en 2020. Aunque Mendoza y la Patagonia se reparten más de 85%, también es posible encontrarlo en lugares como Salta y Buenos Aires. Así, haremos un repaso por algunos de los ejemplares que podemos encontrar en cada punto cardinal de la geografía argentina.

La extremidad de los Valles Calchaquíes

Una de las características del Pinot Noir es que se da muy bien en las regiones frías, por eso, puede ser un poco sorprendente leer que podemos encontrar uno proveniente de Salta. Pero en Colomé se dieron cuenta de que en su finca de más de tres mil metros de altura esta variedad de ciclo corto podía adaptarse, sobre todo por las condiciones del suelo, más pedregoso con granito y piedra volcánica, lo que aporta mucha frescura y mineralidad, similar a lo que sucede en Borgoña.

El proyecto inició con cinco hectáreas que fueron plantadas en 2007 con los clones 115 y 777 de Pinot Noir, los más cualitativos de la región francesa. Según lo contó Thibaut Delmotte, enólogo de la bodega, desde que en 2011 tuvieron la primera cosecha comercial hasta las últimas que han sacado al mercado han tenido una notable evolución acerca del manejo del varietal. Así, no solo ajustaron tiempos de cosecha en busca de frescura, sino que moderaron el uso de la madera, pasando de 18 a 12 meses de crianza en barricas de roble francés usadas, entre otros detalles. Actualmente elaboran con un bajo rendimiento en viñedo, unas 6.000 botellas que se comercializan en la línea Altura Máxima.

“Es una uva muy delicada que no le gusta demasiado la humedad ni el sol directo y el calor. Con el primer punto estamos bien en los Valles Calchaquíes con 120 o 150 milímetros de lluvia al año, por lo que no tenemos problemas de sanidad. Para buscar la frescura tuvimos que plantarla a 3.111 metros y para protegerla del sol tenemos que hacer un trabajo manual en el viñedo, cuidando la canopia del viñedo para proteger el racimo de la radiación directa”, explicó el francés.

Este Pinot Noir se cosecha muy temprano y se fermenta con un tercio de racimo entero, lo que le da más frescura y nota herbácea. “Obtenemos un vino con mucha fruta fresca, como frutilla, pero con bastante mineralidad y notas de hierbas como la hoja de casis”, dijo el enólogo.

La tradición patagónica

En San Patricio del Chañar, Neuquén, Familia Schroeder utiliza el Pinot Noir para varios estilos: los clásicos espumantes que caracterizan la zona, rosados, tintos frescos, tintos de guarda y hasta un cosecha tardía. “En nuestra zona, a la vista, tiene colores más intensos que la media internacional para Pinot Noir, aromas dominados por notas florales y frutales con una boca muy redonda pero vibrante por su buena acidez y bajo PH”, describió Leonardo Puppato, jefe de Enología de la bodega.

“Hemos trabajado e investigado mucho sobre esta variedad colocando diferentes clones en diferentes tipos de suelo. Por su ciclo de madurez creo que ha encontrado el terroir ideal en la Patagonia, su adaptación ha sido sorprendente y estamos trabajando con diferentes clones en distintos tipos de suelo, logrando un abanico de opciones”, comentó el enólogo. Y agregó que dentro de la bodega se arman tanques especiales para lograr los perfiles que buscan en cada una de las líneas.

“En Patagonia se dan con un perfil frutal, floral, fresco y con una acidez natural firme y marcada, son pinot noir vivaces. La gran diferencia está dada en que en los del Norte predomina más la fruta madura y las especias, es mucho menos marcada la acidez y la frescura. hoy competimos de igual a igual frente a los pinot noir de las regiones más famosas del Mundo como Borgoña y Champagne en Francia, Oregon y Washington en Estados Unidos o algunos muy buenos de Nueva Zelanda”, ponderó Puppato.

El encanto del Valle de Uco

Dentro de Mendoza, el Valle de Uco es la región que concentra la mayor cantidad de hectáreas cultivadas con Pinot Noir (72,2%). Desde allí, en Tunuyán y Altamira, Terracota Wineland -disponible en Tienda Los Andes- elabora sus vinos con este varietal: base de espumosos, un rosado y el tinto varietal.

Para Marcela Sánchez, enóloga de la bodega, esta combinación les permite en todos los estilos combinar la fruta con la mineralidad. Todos estos vinos se distinguen por la acidez, los aromas a cereza, frutilla, granito, eucalipto y anís, los cuales son muy notables y raros de encontrar en otras zonas. “El eucalipto y el anís no los encuentro en otro lugar, es algo muy raro”, consideró Sánchez.

El Pinot Noir representa alrededor del 20% de la producción total de la uva, con el varietal Atrevido, del que se elaboran unas 6.000 botellas, y con algunos lanzamientos próximos en espumosos y rosados. También es usado para blends, donde aporta aromas como el eucalipto y la cereza y da una suavidad distinta a los otros varietales.

“Esta cosecha ha sido excepcional con el Pinot Noir. Vamos adquiriendo experiencia y año a año vamos variando algunos parámetros para ver qué resultados obtenemos y este año logramos una fruta que años anteriores no teníamos y logramos dominar el eucalipto y la acidez del varietal”, declaró la enóloga.

Los primeros vinos costeros

El Pinot Noir de Costa & Pampa es el único vino tinto costero del país. Las cinco hectáreas de este varietal se encuentran plantadas a una altura de 50 metros sobre el nivel del mar y a seis kilómetros de la costa en Chapadmalal. Casi la mitad la destinan para base de espumantes y entre 15.000 y 20.000 litros anuales lo embotellan como varietal, con posibilidades de crecer por la demanda que ha tenido.

Germán Buk, enólogo de Costa & Pampa manifestó que se trata de una región más fresca que las tradicionales, zona II Winkler, una de las más frías de Argentina, tiene un alto nivel de ácido málico que lo dejamos residual para que aporte una frescura natural. Por otra parte, los suelos son completamente distintos, con mucha materia orgánica y de origen loéssico, y allí prácticamente no se riega como se tiene que hacer en Mendoza. “Todo esto influye en una madurez bastante lenta de la fruta, lo que permite no tener que hacer cosechas aceleradas y tener distintos puntos”, resaltó Buk.

El Pinot Noir costero se destaca respecto a los de otras regiones por su marcada acidez y potencia aromática. “Tiene mucha fruta roja fresca y aromas florales que se pueden encontrar en otros lugares, pero acá están más especificados. Los Pinot Noir de Mar del Plata son vinos muy delicados y tienen una entrada en boca muy suave. Tampoco aparecen problemas de taninos como en otras regiones”, argumentó el enólogo.

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