El Banco de vinos intervendrá en el mercado tras las elecciones

El banco de vinos podrá intervenir en los próximos días. - Claudio Gutiérrez / Los Andes
El banco de vinos podrá intervenir en los próximos días. - Claudio Gutiérrez / Los Andes

El Consejo Asesor acordó que es necesaria una intervención. Se captarán blancos, tintos y varietales de productores y bodegas trasladistas hasta cubrir el cupo necesario para lograr el equilibrio.

En la reunión del Consejo Asesor del Banco de Vinos que se realizó el miércoles pasado se acordó, por mayoría, que un par de semanas después de las elecciones se convocará a los productores primarios y los elaboradores trasladistas a que “depositen” sus vinos hasta el 1 de junio. Aunque los datos del INV apuntan a que el sobrestock vínico, que ya alcanza los 5,6 meses, sería principalmente de blancos, se decidió que también se aceptará la inmovilización de tintos y de malbec.

La posible primera intervención del Banco de Vinos se venía analizando desde mayo, cuando la cosecha fue mayor a la esperada, por lo que se habían superado los 5 meses de stock (momento en que la ley establece que se puede activar esta herramienta). Sin embargo, en varias reuniones el consejo asesor decidió esperar hasta conocer cómo evolucionaban algunas variables. Ahora, con el avance de la inflación y la suba del dólar blue, la rentabilidad del sector primario ha caído y está claro que una reducción de la oferta podría elevar el precio del vino y de la uva para la próxima cosecha.

Acuerdo general

Edgardo Roby, de la Asociación de Productores del Este Mendocino (Aproem), detalló que la activación del Banco de Vinos se definió casi por unanimidad, no sólo porque se superaron los 5 meses de stock, sino, principalmente, porque el precio real del vino ha caído un 20% con respecto al que tenía en marzo. El productor planteó que hoy se encuentran con un valor que no aumenta y se estima que se debe al excedente de 65 millones de litros de vino. “Hay que intervenir para ver si se logra que aumente el precio del vino y también el de la uva”, comentó.

Roby explicó que uno de los focos de análisis fue la inflación, que cerraría el año en torno al 50% o 55%. El Consejo también consideró que los agroquímicos han subido un 100% este año, debido a son importados y toman como referencia al dólar blue. Además, las tarifas de servicios están congeladas y no saben qué va a suceder después de las elecciones. Por otro lado, Roby planteó que el productor no cobra al contado, sino en cuotas, que no se ajustan en el tiempo. “No dan los números para mantener una finca”, aseguró.

Por su parte, Fabián García (Cámara de Agricultura, Industria, Comercio y Turismo del Valle de Tupungato), comentó que, si bien aún falta un tiempo para tener el pronóstico de cosecha, el peligro de la helada ya pasó, que es el fenómeno que mayor afectación causa en la vid, porque el granizo suele provocar daños menos extendidos.

Los precios, indicó, se encuentran bastante retraídos, mientras que los insumos han aumentado mucho más que la inflación. Para ilustrarlo, indicó que un bidón de 20 litros de glifosato pasó de los $ 12 mil la campaña pasada a $ 30 mil en la actual y que las marcas habituales de fertilizantes costaban $ 2.500 y ahora se venden a un valor de de entre $ 5.500 y $ 6 mil. “No hay manera de producir. Nos va a llevar a un colapso”, manifestó.

García acotó que, aunque el sobrestock no es significativo, es mejor intervenir el mercado ahora que esperar a que ese sobrante se incremente, porque el Banco de Vinos es una herramienta nueva y no saben cómo van a respondes los tenedores de vinos. Además, habitualmente el precio de fin de año es el de base para la nueva temporada y los productores esperan que se eleve.

Emmanuel Carbonero, representante en el Consejo de las bodegas trasladistas por parte del Centro de Viñateros y Bodegueros del Este, contó que su apoyo a la actuación del Banco se fundamentó la existencia de 5,6 meses de despacho, lo que significa un excedente de unos 60 millones de litros. Además, sugirieron una intervención más amplia, sobre los vinos blancos, tintos y malbec, porque consideraron que el varietal insignia no debía quedar afuera. Con esto buscan premiar a quien apostó por la reconversión, por la inversión en tecnología en la bodega. “De otra manera la ecuación no resulta conveniente”, afirmó.

El operativo

Carbonero recordó que el propietario del vino seguirá siendo el titular y que, cuando lo “deposita”, simplemente lo inmoviliza en su propio establecimiento. Asimismo, detalló que después de las elecciones trabajarán en la “letra fina” del operativo para que el beneficio de una posible tonificación de los precios les llegue a los productores primarios.

El titular del Banco de Vinos, Alfredo Aciar, explicó que el miércoles se discutió qué podía pasar con algunas variables, como el dólar, la inflación y las tarifas después de las elecciones, pero que finalmente se decidió intervenir para llegar a la próxima cosecha con los precios más tonificados y, de esta manera, proteger a los eslabones más débiles de la cadena productiva.

Aciar detalló que el consejo le recomendó, como director ejecutivo, que pusiera en marcha la herramienta después del proceso electoral para ver qué sucede y, en función de eso, precisar el reglamento de captación de depósitos. De todos modos, ya se acordó que se abrirá la convocatoria a todo tipo de vinos.

El Banco, precisó, fijará un volumen a captar y convocará a quienes de manera voluntaria quieran depositar sus vinos. Sólo podrán presentarse los productores primarios y las bodegas trasladistas (para las grandes, hay otra alternativa). Quienes se presenten deberán establecer cuántos litros ofrecen, de qué tipo de vino y un posible valor para la fecha de la próxima liberación, el 2 de junio de 2022.

Las ofertas serán ordenadas por tipo de vino y por precio esperado, de menor a mayor, y se irán “sumando” hasta alcanzar el cupo de litros para mantenerse por debajo de los 5 meses de stock (los que fijaron un valor más alto, podrían quedar afuera). Los depositantes recibirán dos pagos: uno será al momento de la liberación. Allí se les abonará, por cada litro depositado, la diferencia entre el precio de mercado el 1 de junio y el que ellos estimaron cuando firmaron el contrato de inmovilización. El otro pago será en marzo, con un cálculo intermedio.

Aciar planteó que esta puede ser una herramienta atractiva porque, al depositar, los tenedores de vino aumentan el valor de su producto al contraer la oferta y resaltó que no deben depositar el 100% de su producción. Además, hay dos circunstancias en las que el vino inmovilizado se liberaría antes: si el stock cae por debajo de los 4 meses o si el precio supera el establecido por el depositante para el 1 de junio.

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