Inauguraron una bodega biodinámica en Mendoza: cómo son sus vinos y cuánto salen

La bodega cuenta con una laguna biodinámica única en el país. - Gentileza
La bodega cuenta con una laguna biodinámica única en el país. - Gentileza

Si bien la marca ya estaba en el mercado, ahora puso en marcha la estructura donde elaborará todas sus líneas y que además cuenta en su arquitectura con elementos afines a este estilo.

Las inversiones en la vitivinicultura mendocina no se detienen. Ahora, Alpamanta, una bodega pionera en la provincia en la elaboración de vinos biodinámicos, inauguró su nuevo edificio ubicado en el distrito lujanino de Ugarteche, construido a partir de esta filosofía y donde elaborará todas sus líneas a partir de esta vendimia.

El proyecto nació en 2005 y cuenta con una finca de 35 hectáreas de las que nace íntegramente su portfolio de 17 etiquetas. Si bien ya llevan años en el mercado imponiendo sus vinos elaborados bajo los conceptos de respeto al medio ambiente y biodiversidad, con certificados orgánico y biodinámico en Argentina, no fue hasta hace dos años que comenzaron la construcción de la estructura que se integra con el paisaje de la finca e incorpora elementos biodinámicos, como una innovadora biolaguna única en Argentina, llamada Biotop, la cual se alimenta biológicamente y genera un microespacio sin necesidad de agregados.

El edificio fue pensado desde el inicio con el fin de ser sustentable. Para lograrlo se destaca el uso de luz natural, paneles solares, reciclado de residuos y muros que permiten amplitud térmica buscando el ahorro de energía. Está en el centro de la propiedad, dispuesto en forma de rombo. Con una dimensión de 136m x 136m tiene sus vértices orientados en sentido Norte-Sur y Este-Oeste de tal manera que actúa como Rosa de los Vientos que organiza el sector indicando los puntos cardinales.

Ahora todos los vinos de Alpamanta se elaborarán en su bodega. - Gentileza
Ahora todos los vinos de Alpamanta se elaborarán en su bodega. - Gentileza

La bodega tiene forma de “L”. Sus brazos formados por las naves de tanques (al sur) y la nave de botellas (al norte) se abren hacia el oeste con vistas hacia un gran espejo de agua (biolaguna) y la Cordillera de los Andes. Ambos brazos convergen en la nave de barricas de forma triangular que permite el ingreso de las visitas de turistas en una terraza mirador ubicada a mitad de altura.

El techo tiene un tratamiento Green Roof (techos verdes) de tal manera que de forma natural se genera la aislación térmica superior. A su vez, la inclinación de la construcción permite el escurrimiento y colecta de aguas que finalmente recaen el estanque de riego tratado paisajísticamente.

Decenas de personas participaron de la inauguración del edificio. - Gentileza
Decenas de personas participaron de la inauguración del edificio. - Gentileza

Dónde nació la inclinación por lo biodinámico

Alpamanta, que significa “amor por la tierra”, es un proyecto de capitales extranjeros que nació a partir de la amistad de tres europeos de familias tradicionales vitivinícolas: Andrej Razumovsky de Austria y su primo André Hoffman de Suiza (ambos descendientes de la noble familia vitivinícola Sayn Wittgenstein) y Jérémie Delecourt, francés (cuya familia es propietaria de Chateaux de la Crois Bontar, productor de rosados en la región de Cotes de Provence).

¿Por qué eligieron hacer un proyecto biodinámico? Andrej Razumovsky aseguró que al principio, cuando comenzaron a implementarlo, los miraban raro, pero ellos lo tenían muy claro. “En 2005 cuando empezamos nadie hablaba de la biodinámica, pero yo lo tenía muy claro. Cuando venías a Mendoza, veías vendimias muy grandes, de muchas hectáreas, con viñedos que se parecían mucho. Eran todos muy prolijos, pero sin alma, sin corazón, sin vida. Tenía muy claro en ese momento que no quería hacer algo tan grande, pero sí que tuviera diversidad y una personalidad que se caracteriza no por un edificio, sino por la tierra”, contó.

No es solo una cuestión de buscar las certificaciones, sino que es una filosofía que hay que transmitir a todo el equipo que te rodea: el obrero de la finca, en la enología, el agrónomo. Con los años hemos ido armando ese equipo. Es lindo porque tienes un equipo motivado, ellos saben que la uva va mejorando y el entorno es más biodiverso”, argumentó.

Aunque los conceptos de orgánico y biodinámico a menudo se confunden, mientras el primero se limita a no aplicación de pesticidas y herbicidas, el segundo utiliza los elementos de tierra, agua, aire, animales, vegetales e intervención humana buscando forjar a través de los años un lugar diferente, mejorado y fértil con pilares del círculo productivo equilibrados.

El nuevo edificio de Alpamanta cuenta con elementos biodinámicos en su construcción. - Gentileza
El nuevo edificio de Alpamanta cuenta con elementos biodinámicos en su construcción. - Gentileza

De corazón argentino

La explicación para invertir en un país como Argentina es “la pasión”, desde la perspectiva de Andrej Razumovsky. “Obviamente hay países que son más favorables, Las condiciones aquí son conocidas y no es muy rentable invertir en Argentina, pero yo tengo un vínculo emocional y las oportunidades que da la tierra y los vinos que podés hacer es algo que no lo encontrás en otros lugares”, explicó Razumovsky, quien está casado con una argentina, sus hijos nacieron aquí y vivió por más de una década en el país.

“Argentina en el exterior, en el mundo vino, está valorada en el más alto nivel. En este país tenés la oportunidad de innovar y de probar cosas que en Europa no lo tenés, porque estás muy limitado por la legislación, pero aquí está todo por descubrir”, destacó el austríaco.

La decisión de primero incursionar en el mundo vitivinícola y luego hacer la inversión en la construcción de una bodega responde a la inexperiencia en la industria. “Cuando empezás y no sos del mundo del vino, no es que tenés una dirección muy clara. Esto es un proyecto a largo plazo, por lo que hasta no tener claro hacia donde apuntar, tenés un par de años de aprendizaje”, justificó Razumovsky. “Primero tenía que entender yo lo que da la biodinámica, después armar los mercados y recién ahí pensamos la bodega, cuando ya teníamos claro qué tipo de edificio queríamos hacer, cómo tenía que ser la vinificación o qué componentes necesitábamos”, añadió.

Hoy la bodega elabora 100.000 litros. Está presente en el mercado interno con un 30% de su producción y el restante 70% se exporta a 27 países, entre otros: Irlanda; Eslovenia; República Checa; Tailandia; Austria; Suiza; Alemania; Finlandia; Inglaterra; España; Francia; Bélgica; Canadá; EEUU y Brasil.

Entre sus líneas encontramos Alpamanta Natal, Alpamanta Campal, Alpamanta, Alpamanta Breva y Alpamanta Terroir. Los precios arrancan en $1.200 y llegan hasta los $4.000. En el exterior, la gama de entrada cuesta 15 dólares y llegan hasta 50 dólares.

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