La historia de los supuestos vinos “truchos” y la importancia de la denominación de origen

La supuesta estafa que se destapó en España pone en discusión la importancia de la denominación de origen.
La supuesta estafa que se destapó en España pone en discusión la importancia de la denominación de origen.

Una empresa de España habría comercializado vinos con etiquetas falsas y el resonante caso sirve para entender el rol de las DOC.

Una supuesta estafa millonaria de una bodega española puso en evidencia la importancia de la denominación de origen en la industria vitivinícola y el rol que ocupan estos organismos en beneficio de las bodegas y el producto.

Primero, ¿qué es una denominación de origen?

La denominación de origen controlada (DOC) es una identificación geográfica de un producto que otorga una referencia para garantizar ciertas condiciones de calidad propias de ese lugar de origen, que le añaden un valor agregado. El principal rol de las DOC es el de velar por la protección de esa calidad.

En Argentina hay solo dos denominaciones de origen y pertenecen a la provincia de Mendoza. Una es la DOC Luján de Cuyo y la otra la DOC San Rafael.

Las denominaciones de origen nuclean a las bodegas pertenecientes de un suelo específico.
Las denominaciones de origen nuclean a las bodegas pertenecientes de un suelo específico.

El caso

Según la causa, la mencionada empresa de España -precisamente en Tarragona, Cataluña- habría distribuido vinos con etiquetas falsificadas que por supuesto no cumplían con las características de calidad.

La bodega cuenta con una importante infraestructura, que según los denunciantes, es utilizada tanto de manera legal como ilegal. Por ejemplo, tendría 23 bobinas para la impresión de etiquetas y sellos falsos.

En el plano legal, por ejemplo, acordó con la denominación de origen de Priorat y Montsant para comercializar los vinos que les enviaban. Mientras que con la DOC de Tierra Alta tenía una autorización para embotellar en sus propias instalaciones las marcas que la conforman. Para eso contaba con la necesaria certificación de garantía de la propia DOC. Entre otras de las bodegas con las que trabajaba.

Los vinos embalados de la empresa, listos para la comercialización.
Los vinos embalados de la empresa, listos para la comercialización.

La denuncia

Precisamente estas denominaciones denunciaron que las bobinas imprimían los sellos distintivos de la DOC con el mismo número que la botella que legalmente comercializaban. Es decir, las duplicaban, para lanzar al mercado tanto el vino original como el fraccionado por ellos mismos a un menor costo. Así crecía la ganancia significativamente. Para eso requerían que el control sea flexible.

Con el vino ya en el mercado y las sospechas de falsificación al alcance de los empresarios vitivinícolas, los representantes de las denominaciones de origen realizaron una denuncia en el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.

La causa derivó en una investigación que ordenó un allanamiento de los Mossos d’Esquadra. Según la policía catalana, se detectó equipamiento como las bobinas y maquinarias de fraccionamiento. Se secuestraron unas 750.000 botellas que estarían duplicadas y listas para comercializar.

La investigación y los empresarios vitivinícolas estiman que conforme a las estimaciones, se pudo haber comercializado cerca de 8 a 10 millones de botellas por año desde el 2017, lo que equivale a una estafa de casi 50 millones de botellas.

En el allanamiento también se encontraron tres millones de etiquetas duplicadas listas para ser utilizadas en futuras botellas truchas.

Estos vinos se comercializan en supermercados, pero tras conocerse la denuncia y posterior allanamiento se ordenó retirar todas las botellas del circuito.

Las etiquetas que garantizaban la denominación de origen de la empresa.
Las etiquetas que garantizaban la denominación de origen de la empresa.

Este acontecimiento, independientemente de que generó una pésima reputación para las bodegas nucleadas en esas denominaciones de origen, se puede ver también como un ejemplo del rol activo de las denominaciones de origen en la industria vitivinícola.

Hace un tiempo Roberto de la Mota, el presidente de la denominación de origen Luján de Cuyo le confesó a los Andes que contar con una de esas en Argentina es sinónimo de “madurez” de la industria.

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