Vitivinicultura de triple impacto: cuando hacer vinos es mirar el suelo y las personas que lo trabajan

Los viñedos de Domaine Bousquet con la bodega de fondo. -Archivo Los Andes.
Los viñedos de Domaine Bousquet con la bodega de fondo. -Archivo Los Andes.

Paseamos por los conceptos de sustentabilidad, agricultura orgánica y sostenibilidad de la mano de una bodega pionera como Domaine Bousquet.

El vino no solo se produce, se embotella y se vende. El vino también se cultiva. Con este concepto como premisa busca la bodega Domaine Bousquet sostener su mayor etiqueta: ser la primera bodega completamente orgánica, al menos de Mendoza.

En tiempos en los que crece la demanda y el interés por los vinos sustentables, y con la demanda también la oferta; se valora que el proyecto esté atravesado por esta filosofía y no sea una simple respuesta al mercado.

El papel de la agronomía es tan importante como los procesos enológicos y así lo advierte el propio responsable del equipo de agronomía, Franco Bustos: “la bodega lo entiende bien, otros proyectos quizás menos, pero creo que hay una movida muy fuerte hacia el comprender de dónde viene la uva y cuáles son los pasos previos a la elaboración. Hay varias que están tratando de seguir este camino y eso está buenísimo. Logran que se reivindique la profesión”.

La bodega está enclavada en Gualtallary y es respaldada por la trayectoria del apellido Bousquet, que acumula generaciones vitivinícolas. El trabajo en el campo de esa región del Valle de Uco supone ante todo, respetarlo.

Como parte de ese respeto, la empresa implementa un sistema que denomina Vendimia Amigable. ¿En qué consiste?, el propio Franco Bustos lo explica: “Es un conjunto de actividades con las que tratamos de darle un equilibrio tanto a la fruta, la planta; como a las personas. Una sustentabilidad de 360°. Se trata de no sacar cosas artificiales sino cosechar en el momento justo, sin generar estrés en la planta e intentando que la gente esté contenta, lo haga a gusto y se sienta bien remunerada”.

Según el profesional, esta rentabilidad de triple impacto implica poner la vista en las personas. “Cuando nosotros hablamos de sustentabilidad no pensamos solamente en la parte ambiental, sino que también la entendemos como una rentabilidad económica y social. Sabemos que no se puede hacer esto sin que las personas implicadas estén contenidas, para poder contar con ellas a largo plazo. No solo los trabajadores sino también los productores y nosotros mismos como agentes de cambio”, explica.

Sobre los productores, Bustos comentó que su principal desafío “es encontrar productores del Valle de Uco que respeten la misma filosofía”, teniendo en cuenta que su capacidad de producción y crecimiento depende de ello.

Los viñedos de la bodega Domaine Bousquet se destacan por su tratamiento orgánico certificado. -Gentileza.
Los viñedos de la bodega Domaine Bousquet se destacan por su tratamiento orgánico certificado. -Gentileza.

Cosecha orgánica

La bodega no ha escapado a la mala cosecha de la temporada, que el INV pronosticó como una de las peores de los últimos cinco años. “Estaba viendo los números. Entendemos que hubo una merma general en el volumen pero en nuestro caso fue menor a lo esperado, de alrededor del 10%. Algunos productores externos con los que trabajamos sufrieron una caída de casi el 30%. Una cosecha bastante pobre en general”.

Eso sí, la defensa de la agricultura sin intervención lleva a intentar derribar el mito de la menor producción: “Nos hemos dado cuenta que los viñedos orgánicos, bien trabajados, han tenido una merma mucho menor de la que pronosticó el INV”.

Viñedos sin glifosato, uvas sanas no intervenidas y búsqueda de calidad en la vinificación. Las patas del proyecto que hoy se encuentra en un momento crucial de cara al año que viene. En la producción de los vinos y la preparación de los viñedos para la próxima vendimia sustentable y respetuosa.

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