Sin etiqueta ni cápsula: cómo es el nuevo vino ecológico que lanzaron en Mendoza

Este "eco vino" no utiliza papel en las etiquetas, no tiene cápsula y las botellas son reutilizadas. - Orlando Pelichotti / Los Andes
Este "eco vino" no utiliza papel en las etiquetas, no tiene cápsula y las botellas son reutilizadas. - Orlando Pelichotti / Los Andes

Se trata de un proyecto que propone eliminar la huella de carbono en la industria vitivinícola de la provincia. Además, plantarán un bosque de Aguaribay en el Pedemonte mendocino.

La conciencia ecológica está cada vez más presente en la industria vitivinícola. Esta vez, la novedad en Mendoza no pasa por la producción orgánica, biodinámica o natural de los vinos, sino que la ambición va un poco más allá y desde la provincia lanzaron un vino que busca eliminar la huella de carbono, lo que implica reutilizar botellas y eliminar el uso de papel.

Se trata de Sin Culpa, un vino elaborado por Mil Demonios Sin Reglas Wines en el que no se utilizan etiqueta, cápsula ni botellas nuevas. Desde el punto de vista enológico, se trata de un proyecto de una primera edición de 40.000 botellas de Malbec. Pero su real impacto se da desde el aspecto ecológico. Ya que además de prescindir de algunos de los insumos que más residuos generan, con la venta de cada caja de este vino plantarán un árbol de Aguaribay en el Pedemonte mendocino, que, en caso de venderse la totalidad de la cosecha, estará compuesto por más de 6.500 nuevos árboles.

Sin Culpa es un vino que utiliza botellas recicladas y no tiene ni papel ni cápsulas.
Sin Culpa es un vino que utiliza botellas recicladas y no tiene ni papel ni cápsulas.

Cómo nació este “eco vino”

“Siempre he sido un ecologista y en mi vida me he dedicado a plantar árboles, no tantos como me hubiese gustado. Pero mi hija Santina de 16 años es una ecologista implacable”, contó Andrés Ridois, uno de los responsables de Sin Culpa. Fue su hija la que lo llevó a tomar la iniciativa: “Hace un par de años quise unir las dos pasiones que tengo: el vino y la naturaleza, dejando que el negocio en el que convivo hace mucho tiempo sea el motor para ayudar a mi hija a cumplir sus objetivos de transformar un poco el planeta y atender la principal problemática que tenemos que es el calentamiento global y la producción de CO2″, recordó.

Ridois explicó que los dos elementos que más huella de carbono generan son las botellas y el papel. Con el primero de ellos decidieron reutilizar las botellas que ya están presentes en la industria, mientras que para el segundo optaron por hacer una serigrafía directa en la botella y la cápsula.

“Armar la logística fue algo bastante complejo, porque no es algo que se haga”, explicó Andrés. Respecto a la limpieza de los envases, detalló: “Las botellas las seleccionamos y son todas iguales. Las sometemos a un proceso de limpieza, que también se da en las botellas nuevas, y esterilización. Estamos volviendo a la vieja escuela, cuando se utilizaba el vino retornable o al modelo de la damajuana. Es un proceso que ya se hace en la industria, pero es mucho más cómodo comprar una nueva que hacer el proceso que hacemos. Lo nuestro es algo más costoso. La serigrafía también es más cara que una etiqueta, pero es menos contaminante”.

Para Ridois, lo más importante de este vino es la plantación de árboles que busca generar: “La pata más importante del proyecto es que por cada caja que vendemos plantamos un árbol. El primer terreno fue donado por un amigo y está ubicado en el Pedemonte donde vamos a hacer un bosque de Aguaribay. Después vamos a ir plantando en Chacras de Coria, Luján de Cuyo”.

Sin Culpa comenzará a comercializarse en Mendoza en ciertas vinotecas a un precio de $1.841. “La idea es que la gente nos retorne el envase que compraron y nosotros se lo compramos. Les hacemos un descuento por el envase retornable. Y para la gente que nunca antes ha probado Sin Culpa, pueden llevar su botella vacía a la tienda y también tienen un descuento en la compra”, completó Ridois.

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