La primera criptomoneda respaldada en vino del mundo es mendocina: cómo funciona

El vino de Costaflores fue el primero en ser comercializado en OpenVino. - Gentileza
El vino de Costaflores fue el primero en ser comercializado en OpenVino. - Gentileza

A partir de OpenVino, bodegas de la provincia podrán convertir su vino en un activo de cambio en el mundo exchange. Ventajas, riesgos y qué requisitos se necesitan para acceder, todo explicado por su creador.

“El futuro llegó hace rato”, canta “El Indio” Solari en “Todo un palo”, una de las canciones de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Y si hablamos del mundo de las finanzas y el vino, lo que vendrá el día de mañana Mike Tango Bravo comenzó a gestarlo desde hace cinco años con la primera criptomoneda del mundo que respalda su valor en vino y que hoy es toda una realidad que en 2022 se expandirá a otras bodegas.

A través de OpenVino, una plataforma que utiliza la tecnología blockchain, el técnico informático y empresario vitivinícola de Estados Unidos que lleva casi 20 años en Mendoza desarrolló un sistema en el que el vino está “tokenizado” y se convierte en una criptomoneda y es comercializado según un precio que se fija a través de oferta y la demanda.

En el marco de los festejos vendimiales, el proyecto fue distinguido por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) por su innovación. Es que a partir del trabajo en conjunto con el ente madre del vino argentino, el sistema que Mike Tango Bravo aplica ya hace desde la cosecha 2018 a los vinos de Costaflores, ahora se podrá replicar a otras cinco bodegas de Mendoza, con el objetivo que en el muy corto plazo pueda estar abierto a todos los establecimientos de la provincia y el país.

Cómo nació OpenVino

Aunque nació en Estados Unidos bajo el nombre de Mike Barrow, el experto en informática llegó a Argentina y como emprendedor vitivinícola logró una nueva identidad, una que combina su pasión por la tecnología y su amor por el vino: Mike Tango Bravo, que incluso es ahora su nombre legal. En 2003 compró un terreno en Perdriel y plantó las viñas que le dieron origen a su proyecto Costaflores, una bodega boutique que hace vinos orgánicos de malbec, cabernet sauvignon y petit verdot.

Su debut en el mundo vitivinícola le dejó grandes interrogantes por lo que decidió responderlos todos a partir de un nuevo proyecto que inició hace cinco años utilizando la tecnología blockchain: OpenVino. La base está en tres pilares: tokenización, para definir el precio; trazabilidad, para saber las opiniones de los consumidores; y transparencia, a partir de certificaciones.

El primero de los aspectos es sencillo, tomando el modelo de las criptomonedas, las bodegas pueden emitir tokens respaldados en sus productos. “Con este sistema las bodegas están acuñando su propia moneda respaldada en vino. Si nos ponemos a pensar, cualquier empresario hoy no tiene control sobre el valor del peso argentino o el dólar, pero sí puede controlar su producto, por lo que ‘estamos generando liquidez con su líquido’”, destacó Mike Tango Bravo.

Respecto a la trazabilidad, lo que plantean con OpenVino es una fidelización del cliente, pero no con un club de beneficios. Cada botella contará con un código QR diferente en el que en una aplicación el consumidor podrá contar acerca de su experiencia -teniendo la tranquilidad de la protección de sus datos. La ganancia para las bodegas es poder conocer mejor a sus clientes, qué cosas les gustaron y qué no de sus vinos, mientras que los consumidores pueden ser recompensados con acciones de la empresa. “El cliente se convierte en ‘dueño’ de un poco de la bodega, aunque el valor de la acción es fijado por la empresa. Lo que queremos lograr es que la opinión sea real”, defendió el creador del sistema.

Por último, en la transparencia, se basa en un sistema extremo que se completa con tres etapas: una lista de cualidades de qué es ser orgánico (a partir de las legislaciones vigentes); la demostración de que cumplen con todas las prácticas orgánicas, a partir de tecnología (cámaras, sensores y más) que muestra en tiempo real cómo trabajan; y un “challenger”, donde la bodega pone en juego su reputación dejando en evidencia de por qué es orgánica. Durante un mes, con un botín en criptomonedas, la bodega puede ser desafiada. Luego de la evaluación de un jurado anónimo, en caso de que no cumpla con alguno de los requisitos, la persona se gana todo el dinero, pero si la bodega logra demostrar que dice la verdad, logrará la certificación de manera gratuita, algo que no sucede actualmente.

Cómo funciona OpenVino

La experiencia con OpenVino se ha centrado con los vinos de Costaflores, donde en openvino.exchange se puede adquirir los tokens MTB18, MTB19, MTB20, MTB21 y en el mes de mayo estará disponible el MTB22. También para esos meses se espera la llegada de las nuevas cinco bodegas que se sumarán a la experiencia, aunque todavía no están confirmados sus nombres.

Tomando el caso ya conocido de Costaflores, después de cada cosecha, ellos emiten sus tokens de acuerdo a la cantidad de botellas que puedan generar ese año -certificado por el INV-. Como los vinos de esta bodega tardan como mínimo tres años en salir al mercado (por su proceso de vinificación que implica estiva en barricas y botellas), en una primera instancia se ponen a disposición la mitad de las botellas a un precio inicial que es fijado por la propia bodega. Aunque varía en cada cosecha, Mike Tango Bravo explicó que ellos lo establecen a partir de los costos de producción de esa añada (la 2021 salió con un costo de $440). El remanente de botellas es dispuesta a los tres años o cuando lo decidan.

Con el correr del tiempo, el precio va variando dependiendo de la oferta y la demanda de cada botella. Por ejemplo, la añada 2018, de la que se emitieron 16.384 botellas/tokens, se comercializaba hace algunos días a más de ocho dólares la botella, pero la 2021 estaba en la última semana a poco más de tres dólares.

Como sucede con cualquier otro tipo de criptomonedas, la persona o la entidad que adquiere estos tokens puede conservarlos por el tiempo que quiera y venderlos cuando lo crea conveniente, pero también puede terminar cambiándolos por una botella de vino para beberla.

¿Qué riesgo tienen las bodegas con este sistema? Aunque no hay ganancia en el primer momento en el que colocan las botellas/token en el mercado, ya que es a precio de costo, la diferencia económica se puede hacer con el remanente que tiene la bodega, aprovechando a vender esos vinos a un precio fijado por los propios consumidores.

“La bodega tiene la posibilidad de comunicar mejor y tomar acciones que impacten en los consumidores y así aumente el precio del vino. Hoy no tiene esa capacidad, porque los precios son fijos y en pesos”, destacó el estadounidense.

El sistema ha sido tan bien tomado por los consumidores que el 50% de los vinos que puso disposición de la añada 2021, Costaflores lo vendió todas en solo seis semanas. Incluso, el modelo ha causado interés en otros países vitivinícolas como España, Chile, Estados Unidos y Francia.

Qué se necesita para operar con OpenVino

El valor de los vinos está expresado en dólares, pero lo primordial para operar con este sistema es poseer un wallet o monedero virtual de criptomonedas con fondos suficientes de Ethereum (ETH), una de las más populares. Para Mike Tango Bravo esto es otra de las ventajas del sistema, ya que para comprar vino de esta forma no es un requisito estar bancarizado.

Estamos entrando en una revolución que está transformando todos los sectores de la economía y modelos de negocios. Recuerdo que hace 30 años cuando le explicaba a algunos amigos de Estados Unidos como usar el correo electrónico, algunos se resistieron, pero hoy nadie cuestiona su utilidad. Con las criptomonedas pasa algo similar y Argentina es uno de los países líderes del mundo”, sostuvo Mike Tango Bravo.

Para el experto, la bancarización es uno de los impedimentos más grandes hoy en día para las personas, pero la conectividad no. “En 2022 la mayoría posee conexión a la red, no importa su educación o clase social, con un celular están conectados. Hay más gente con acceso a internet que con cuenta bancaria en Argentina. La transición a una criptoeconomía es algo que está avanzando a pasos agigantados. Los lectores pueden pensar que hoy no les afecta, pero en algunos años va a ser lo más normal”, opinó.

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